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ESPAÑOLES, (gracias a Ceuta) EL FEMINISMO SE TERMINA

0 Mga view • 09/07/26
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Ahora todo el gobierno parece muy preocupado por la crisis de Ceuta. Y, entre la ronda decomparecencias ministeriales, Ana Redondo hizo unas iinteresantes declaraciones sobre loscasos de agresiones sucedidos allí. Creo que Irene Montero no está contenta ahora mismo.Preventa de camiseas y sudaderas del canal abierta hasta el 11 de septiembre en https://tienda.juansotoivars.es«ESTO NO EXISTE» a la venta aquí: https://amzn.to/44zHQfHLa crisis de Ceuta ha abierto un problema especialmente incómodo para el Ministerio de Igualdad. La Fiscalía contabiliza ya 23 agresiones sexuales desde la entrada masiva de finales de julio: cinco con penetración, nueve víctimas menores de entre 14 y 17 años y ocho presuntos autores identificados hasta ahora, cuatro marroquíes, tres españoles y un ciudadano belga. Todas las víctimas son mujeres salvo un hombre del colectivo LGTBI. La fiscal jefa de Ceuta habla ya de “casi una agresión sexual al día”.Ana Redondo compareció en el Congreso manejando inicialmente una cifra ligeramente inferior, 21 casos, pero su argumento central fue otro: “La responsabilidad por una agresión es siempre de quien la comete y no puede extenderse al conjunto de las personas migrantes”. También pidió evitar que la procedencia o el color de piel de determinados agresores se utilice para criminalizar a miles de personas que no han cometido ningún delito.Ese principio parece difícilmente discutible. Una persona debe responder por lo que hace, no por pertenecer estadísticamente al mismo grupo que otros delincuentes. El problema aparece cuando se compara esa argumentación con el marco que el feminismo institucional lleva dos décadas utilizando para explicar la violencia de género. El vídeo parte precisamente de esa contradicción: si no puede trasladarse la responsabilidad de determinados agresores al conjunto de los inmigrantes, ¿hasta qué punto puede construirse un sistema político y jurídico alrededor de categorías generales como “los hombres” y “las mujeres”?La Ley Orgánica 1/2004 no establece que todos los hombres sean culpables ni elimina la presunción de inocencia. Sí introdujo un tratamiento penal diferenciado para determinadas conductas cuando el agresor es un hombre y la víctima su pareja o expareja mujer. El Tribunal Constitucional avaló en 2008 esa diferencia al considerar que respondía al especial desvalor de una violencia producida en un contexto histórico de desigualdad y subordinación. También dejó constancia de que existe una diferencia de trato penal y de que precisamente por afectar al sexo exige una justificación reforzada.Ceuta obliga ahora a aplicar el mismo problema lógico en otra dirección. Las estadísticas pueden servir para estudiar factores de riesgo, patrones culturales, nacionalidades, edades, contextos sociales o tipos de delincuencia. Lo que no permiten es convertir automáticamente a cada miembro del grupo en responsable del comportamiento agregado. Ese es exactamente el argumento empleado por Redondo para proteger a los migrantes frente a la estigmatización.La situación sobre el terreno añade además un elemento que va mucho más allá de la discusión ideológica. Muchas de las víctimas son también migrantes. Fiscalía reconoce especiales dificultades de identificación y protección en una ciudad que recibió decenas de miles de personas en pocas horas.Por eso las 23 denuncias probablemente tampoco describen todo el problema. La propia Fiscalía recuerda que las agresiones sexuales presentan habitualmente una infradenuncia importante, y aquí se suman víctimas menores, extranjeras, sin redes familiares, algunas sin documentación y con dificultades lingüísticas. Desde el 27 de agosto hasta el 31, el recuento oficial pasó de 16 agresiones con 17 víctimas a 23 casos.El debate serio, por tanto, no consiste en elegir entre negar cualquier relación entre inmigración y delincuencia o convertir a todos los inmigrantes en sospechosos. Tampoco entre negar que exista violencia específicamente vinculada a determinadas relaciones entre hombres y mujeres o considerar que el sexo determina por sí solo la culpabilidad individual.Consiste precisamente en separar estadística y responsabilidad.Ana Redondo lo ha formulado con bastante claridad en Ceuta: perseguir al agresor, proteger a la víctima y no extender la culpa a quienes comparten su nacionalidad, procedencia o color de piel. La pregunta incómoda que plantea el vídeo es por qué ese mismo principio resulta tan evidente cuando se habla de inmigrantes y provoca tantos problemas cuando se aplica al sexo.Ceuta ha obligado al Ministerio de Igualdad a entrar en un terreno donde origen, sexo, vulnerabilidad, violencia y responsabilidad individual chocan al mismo tiempo. Y quizá por eso algunas de las frases más liberales pronunciadas por una ministra de Igualdad en años han llegado precisamente hablando de inmigración.

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