En el instante en el que recibí la nota de prensa que anunciaba que Cristina Pedroche iba a sacar ‘Gracias al miedo’, un libro “escrito a corazón abierto, atreviéndose a revelar el difícil proceso por el que está pasando, un posparto psicológico complicado que la ha llevado a transitar por un cúmulo de estados emocionales difíciles de gestionar”, no voy a negar que lo que sentí fue precisamente miedo. ¿Cómo puede alguien atreverse a escribir “a corazón abierto” cuando la sociedad tiene siempre preparado el puñal para atacar a corazones sin corazas?

Cristina Pedroche durante la presentación de su libro, 'Gracias al miedo'

Cristina Pedroche presenta su primer libro con el top más ‘relevador’ y sensual que no todas se atreven a llevar

¿Lograría por una vez la empatía vencer al odio o ante la ferocidad que las redes alimentan, su escrito sería vapuleado? Pronto supe la respuesta. Publicó el libro el día 5 de junio, y esa misma noche acudió a ‘El Hormiguero’ para presentarlo. En el instante en el que vi uno de los clips de la entrevista que el programa había seleccionado para resumir su intervención, me dirigí a los comentarios temiéndome lo peor… Y eso es lo que encontré.

Pedroc-hate

Pedroche reconoció encontrarse en pleno “casting” de pediatras tras haber pasado su hija ya por cinco, pues todavía no ha encontrado a quien  le agrade. Alegó en repetidas ocasiones que muchos profesionales no están actualizados porque no disponen del tiempo necesario para hacerlo, y aunque aseguró repetidamente ser consciente de que ella ostenta una posición de privilegio que le permite informarse, por más que repitió ser consciente de lo desbordados que están los profesionales médicos, tanto los comentarios en el vídeo como los vertidos en X demostraron que una vez más, las palabras de Cristina Pedroche habían dado las campanadas virtuales. 

Foto de Cristina Pedroche con su libro
Foto de Cristina Pedroche con su libro
Andrés García Luján

“La incertidumbre acompaña siempre a la maternidad, y es comprensible. La relación médico-paciente se basa en la confianza mutua, preguntar es bueno y necesario. Sin embargo, me permito desaconsejar que las visitas a pediatría se conviertan en un casting, por salud”, escribió en X la Dra María José Mas Salguero.

Mi función como profesional sanitaria no es convencer a nadie, cariño. Deja de decir tantas tonterías

“¿A lo mejor sabes tú más por leerte cuatro libros que una pediatra o una matrona que llevan toda su vida estudiando? Igual te convalidan la carrera, míratelo a ver. Mi función como profesional sanitaria no es convencer a nadie, cariño. Deja de decir tantas tonterías, porque ofendes a personas que salvan vidas”, respondió al vídeo una enfermera especialista en Atención Familiar y Comunitaria. 

“Necesito que la gente de mi alrededor, aunque hayan pasado ocho meses y piense que ya estoy bien, entienda que no lo estoy. Cuando doy un paso hacia delante y me dicen: “Si es que lo tienes todo” o “No te puedes quejar”, doy dos pasos más hacia atrás. Es frustrante. Todo el mundo opina. A las mujeres se nos cuestiona todo en general: cómo criamos, cómo actuamos, qué decisiones tomamos en el trabajo, en el amor, qué hacemos con nuestro dinero… Si eres mujer, todo el mundo opinará sobre ti y tratará de explicarte cómo te sientes, a pesar de que seas tú la protagonista y quien, precisamente, lo está sintiendo”, escribe Pedroche.

“Prefiero asumir el riesgo de que me critiquen y me lo cuestionen todo (aunque sé que me va a doler), si siento que a la larga puedo ayudar a alguien. Muchas veces, cuando otras personas me han contado sus problemas y cómo lo han superado, he aprendido lecciones muy valiosas, así que ojalá algunas personas también puedan sacar”, asegura la presentadora al aclarar por qué pese a ser consciente de la oleada de odio que acompañaría a su libro, no ha dudado en sacarlo.

Amar y odiar a Cristina Pedroche se ha convertido para muchos en deporte nacional

A calzón quitado

Lo cierto es que el calvario de Pedroche se reactiva con fuerza minutos antes de comenzar cada año, cuando la expectación generada por el look elegido para acompañar a los espectadores a lo largo de las uvas es tal que quienes intercalan cada uva con un comentario de odio se ven incapaces de despegar la mirada del televisor. Amar y odiar a Cristina Pedroche se ha convertido para muchos en deporte nacional, y por más que la presentadora se esfuerce siempre en subrayar lo consciente que es de su posición privilegiada, muchos parecen obviar que está en la cúspide por haber trabajado duro, y lo ha conseguido pese a haber cometido una imprudencia que a la vez, es una valentía digna de aplauso: diciendo siempre lo que piensa, sin miedo a represalias. 

Ha hablado de los temas que siempre generan ampollas, especialmente cuando quien habla de ellos es una mujer: maternidad, feminismo y política. Tres aspectos que en realidad, están interrelacionados, y que es imposible tratar sin que algún titular desafortunado se cruce en el discurso.

Con la maternidad, todo lo que hago o digo se convierte en polémica

“Siento que estoy perdiendo la conexión con las redes sociales. Muchas veces no le encuentro el sentido y me da pena. Todo el rato tengo que pensar si esta foto está bien, si a alguien le molestará el texto, si alguien se sentirá ofendido por lo que yo no digo, pero que esa persona entiende de mis palabras… La verdad es que es agotador. Antes me pasaba también a menudo, sobre todo, cerca de Las Campanadas, pero ahora, con la maternidad, todo lo que hago o digo se convierte en polémica. 

Todo el mundo tiene una opinión sobre lo que está bien o mal de lo que hago. Los que me defienden, los que me odian, los que intentan defenderme pero empiezan diciendo: “La Pedroche no me cae bien ni me gusta, pero os estáis pasando con ella”… Esos comentarios tampoco sé muy bien cómo tomármelos”, escribió en un comunicado a comienzos de año.

Famosas ‘mujereadas’

En realidad, Pedroche ha sido víctima de un fenómeno denominado por la escritora y activista Rayne Fisher-Quann ‘woman’d’, que asegura describe el momento en el que “todo el mundo deja de amar a una mujer”. Es lo que ha pasado con figuras como Millie Bobby Brown y Anna Hathaway, que recogió el relevo del odio generalizado que hasta entonces encumbraba Gwyneth Paltrow. Ahora, quienes se postulan como las siguientes en recibir este relevo de dudoso honor son Taylor Swift, JLo y Jennifer Lopez, que están a un tuit de ser ‘Hatha-Hateadas’, un término inventado por ‘Huffington Post’.

Es importante señalar que ser ‘woman’d’ (o mujereada) no es lo mismo que ser cancelada: basta con que una celebridad femenina que era profundamente admirada de repente moleste por ser demasiado jocosa, demasiado activista, demasiado sexy… Sí: basta con ser “demasiado”, especialmente cuando el espectro digital, como analizó un informe fruto de Center for Countering Digital Hate (CCDH), es especialmente susceptible de permitir que las mujeres sean víctimas del “acoso misógino”.

Al parecer, ser natural es decir lo que la mayoría piensa o eludir cualquier tema conflictivo

Lo que me da pena es que en tiempos en los que nos quejamos constantemente de que las celebridades parecen orquestar sus respuestas como si el autor fuera ChatGPT, la gente se cebe con quien precisamente se empeña en no agradar, que no es lo mismo que quien se empeña en desagradar. Cristina Pedroche tan sólo pide poder expresarse, pero quienes dicen el terrible “si no aguanta las críticas, que no hable” son quienes luego lamentan que los famosos no sean naturales. Al parecer, ser natural es decir lo que la mayoría piensa o eludir cualquier tema conflictivo. Ser, en definitiva, la Suiza de las celebridades.

Los comunicados oficiales de los famosos han sido planificados por sus equipos de marketing, sus rupturas se revelan de forma calendarizada y muchas de las respuestas que dan en sus entrevistas han sido previamente analizadas y estudiadas. Sin embargo, aunque nos molesta, de alguna forma nos tranquiliza, porque no nos hace ni estremecernos, ni sorprendernos. Buscamos lo mismo que aportan el comfort food y las series que hemos visto una y otra vez: comodidad y sosiego. 

Al parecer, no ofender a alguien es imposible si eres Cristina Pedroche

En la rueda de prensa en la que presentó su libro, Cristina Pedroche no dejó de hablar de miedos ni de odio, pero lo triste es que se aseguró de que cada frase fuera acompañada de un matiz o de una aclaración para evitar ofender a alguien, algo que al parecer, es imposible cuando eres Pedroche.

Foto de Cristina Pedroche
Foto de Cristina Pedroche
Andrés García Luján

“Intento entender qué he hecho para levantar ese odio”, dijo en la presentación. Parece que simplemente, lo que ha hecho es tener éxito y hablar sin pretender tener un discurso anti rasguños. Hace tiempo, el mote de Pedroche fue la ‘ballena de Vallecas’, después se le echó en cara estar demasiado musculada y por supuesto, cuando tras haber dado a luz a Laia y compartir con sus seguidores el mensaje de que tres semanas después de haber sido madre, le cabían sus vaqueros, fue acusada de mandar un mensaje dañino para las mujeres. Ni gorda, ni fuerte, ni delgada: Pedroche no acierta nunca.

Si podemos hacer sufrir a una mujer famosa, guapa, rica, con “éxito”, le damos salida a nuestra frustración

“La cuestión es que si podemos hacer sufrir a una mujer famosa, guapa, rica, con “éxito”, le damos salida a nuestra frustración, a esa que supone que el éxito ajeno (eso que nos cuentan que es el éxito) es siempre un espejo a los fracasos propios (eso que nos cuentan que es el fracaso). Esto es una cuestión de poder y en concreto, de quitarle poder a ella mediante un apercibimiento. Eres guapa, pero estás gorda, eres rica, pero eres tonta, eres famosa, pero te equivocas, como yo, eres como todas, de hecho eres peor y lo único que tienes es la suerte que yo no tengo”, escribió en su perfil Roy Galan ante el odio que Pedroche recibió por compartir una foto de su cuerpo tras el posparto.

Esto es lo que hay en internet: gente sintiéndose importante porque puede herir a gente que parece importante

“La rabia canalizada hacia un objetivo común acaba cristalizando en simple odio. Esto es lo que hay en internet: gente sintiéndose importante porque puede herir a gente que parece importante, gente construyendo un cadalso virtual mientras se frota las manos. Contribuir a la cultura del odio es una elección. El silencio de nuestras razones es, a veces, un acto de amor. Porque podemos meter la pata, o no, y conocer y aprender y seguir y cambiar, o no, pero lo que no podemos es seguir tratando de esta manera a los demás”, reflexionó el escritor. 

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“Es agotador tener que explicar cada cosa que hago, y tener que recibir todo este odio siempre. Y la culpa es mía, por compartir, pero no pensaba que se iba a liar todo esto. No he dicho que ese sea el cuerpo que se le tiene que quedar a nadie después de dar a luz. Es mi cuenta y hablo de mí, sólo de mi caso personal”, escribió Pedroche después en sus redes. Y quizás ese sea el problema: que el perfil de una celebridad jamás es un perfil personal porque en realidad, no permitimos que lo sea. Si lo personal es político, en tiempos de redes, también público y sujeto a críticas.

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